
La reciente sentencia de la Comisión de Comercio de Estados Unidos, contra la empresa europea DANONE, pos sus anuncios de ACTIVIA y DAN ACTIVE, por la que no solo está obligada a retirar cualquier información relativa a las propiedades curativas de ésos productos sino que además le hace pagar más de 15 millones de €uros de multa, trata de poner coto a la creciente amenaza de influir en los consumidores sobre los efectos “médicos” de algunos de sus productos. Nestlé también ya ha sido denunciada y se le han retirado anuncios de algún producto que aseguraba reducía los resfriados en niños, es decir contribuía a reducir el “absentismo escolar”.
En Europa, donde ambas empresas y algunas otras tienen su base, sus “lobbies” de presión han demostrado mas fuerza y la respuesta de las autoridades europeas es menos contundente. Aún así deberán frenar el escándalo que suponen los anuncios sobre que, diversos derivados lácteos con prebióticos, mejoran enfermedades, o evitan o previenen algunas de ellas. Si eso fuera así, deberían ser considerados “medicamentos” y por tanto no podrían anunciarse ni en la TV, ni en la prensa ni en la radio.
Estos “extraños” intentos de querer demostrar que alimentos de uso diario como leches o yogures, añadiéndoles sustancias “prebióticas” puedan ser utilizadas para controlar enfermedades, linda con la estafa científica, porque no hay evidencia de que éstas sustancias tengan tales efectos.
Pero es que además, utilizar el vehículo del alimento como fórmula de dispensación masiva, es peligroso, ya que cualquier producto que pudiera afectar a funciones orgánicas (para bien) debe conocerse a quien se le aplica, porque lo que se vende como un bien para unos, puede ser muy malo para otros.
DANONE, KAIKU, CLAS, CLESA, PULEVA y otras grandes empresas, de prestigio en el campo de la alimentación, tratan de rizar el rizo y buscar “nuevos productos” sin más, abusando de sus campañas televisivas o a través de los medios para convencer a un público que no se sabe si su consumo resultará beneficioso o contraproducente para su salud.
En todo lo que atiene a la Salud, hay profesionales que son los que realmente deben tutelar al ciudadano. Una marca por muy famosa o por muy prestigiada que sea no puede “imponer” vía anuncio televisivo el que la gente consuma productos con efectos sobre el organismo que no se han demostrado científicamente. Porque todo lo más que han hecho es pagar a un “plumífero” con título, para que diga cosas que el resto de la comunidad médica, científica, no ha visto, ni ve, ni nos tememos verá.
Más les valdría a éstas empresas, seguir mejorando sus productos naturales sin añadidos de ninguna clase y rebajar el precio de sus productos, porque para mayor engaño, utilizan la necesaria manipulación de los productos originales, para subir el precio a los mismos. Ni los ciudadanos se merecen esto, ni mucho menos ésas empresas, que tienen un merecido prestigio, pueden esperar que con tales artimaña, éste, mejore. Todo lo contrario, comportamientos como los denunciados hacen dudar al consumidor de su calidad y honradez.