
La ambigüedad de los reclamos publicitarios ha hecho posible la proliferación de alimentos saludables sin aval científico, anunciados mediante 'slogans' que exaltan sus supuestas propiedades beneficiosas: “reduce la tensión arterial”, “mejora el colesterol”, “aporta vitalidad” o “ayuda a perder peso”, explicaron desde el CIBERobn (Centro de Investigación Biomédica en Red Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición).
La Comisión Europea ha detectado éste gran problema y ha decidido poner en marcha el programa “Bioclaims”, que será el pilar para la remodelación de la normativa europea sobre Declaraciones de Salud en los Alimentos El programa, financiado con 6 millones de euros y orientado a la búsqueda de nuevos biomarcadores en los alimentos que certifiquen sus propiedades saludables, inició ayer su andadura y tendrá entre sus principales objetivos atajar la publicidad engañosa de los productos alimenticios con supuestas propiedades beneficiosas para la salud. En este sentido, Bioclaims servirá para remodelar la Legislación Europea sobre Declaraciones de Salud en los Alimentos, prevista para el 2014, coincidiendo con la finalización del proyecto. No obstante, ya en su fase de implementación la nueva legislación obligará a una gran cantidad de anunciantes a retirar la publicidad de sus productos a lo largo de 2010. De este modo, los anuncios de productos de alimentación “saludables” únicamente podrán volver a ser emitidos si sus afirmaciones están sustentadas en una evidencia científica rigurosa, acreditada por el Panel de Nutrición de la Autoridad Europea en Seguridad Alimentaria. A este respecto, el Prof. Palou, actual presidente del comité científico de la Agencia Española de la Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), coordinará las investigaciones que permitirán identificar nuevos biomarcadores que certifiquen los efectos y componentes de los llamados “alimentos saludables”, utilizando las nuevas tecnologías biológicas, en particular las de la nutrigenómica.
A día de hoy nos encontramos con gran cantidad de anuncios, que desbordando la bondad de los productos, pretende en un más a más convertirse casi en “medicamentos-alimentos” tal es la fuerza de expresiones relativas al control del colesterol de la tensión arterial, o a no demostradas capacidades antioxidantes, antiinflamatorias o inmunológicas.
“La garantía científica es el único aval que permite al consumidor fiarse de la publicidad de los alimentos. A su vez a los anunciantes les proporciona mayor seguridad jurídica de lo que pueden o no pueden publicitar en sus alimentos”, señalaron desde el CIBERobn.
Un buen paso para todos, Consumidores, Empresas, Profesionales y Administración.