
El “hueso poroso” es el adelgazamiento del tejido óseo y la pérdida de la densidad en los huesos que se produce con el paso del tiempo. Es el tipo más común de enfermedad ósea.
En España se estima que una de cada cuatro mujeres por encima de los 50 años lo padece. Cerca de la mitad de todas las mujeres mayores de 50 años tendrá una fractura de cadera, de muñeca o de vértebras, alguna vez en su vida.
Se presenta cuando el organismo no es capaz de formar suficiente hueso nuevo, cuando gran cantidad del hueso antiguo es reabsorbido por el cuerpo o en ambos casos.
El calcio y el fósforo son dos minerales esenciales para la formación normal del hueso. A lo largo de la juventud, el cuerpo utiliza estos minerales para producir sustancia ósea. Si uno no obtiene suficiente calcio o si el cuerpo no absorbe suficiente calcio de la dieta, se puede afectar la formación del hueso y los tejidos óseos.
A medida que uno envejece, el calcio y el fósforo pueden ser reabsorbidos de nuevo en el organismo desde los huesos, lo cual hace que el tejido óseo sea más débil. Esto puede provocar huesos frágiles y quebradizos que son más propensos a fracturas, incluso sin que se presente una lesión.
Por lo general, la pérdida ocurre de manera gradual en un período de años y, muchas veces, la persona sufrirá una fractura antes de darse cuenta de la presencia de la enfermedad. Cuando esto ocurre, la enfermedad ya se encuentra en sus etapas avanzadas y el daño es grave.
¿Hay Tratamiento?
Sí, los objetivos son:
• Controlar el dolor asociado con la enfermedad
• Retardar o detener el proceso de pérdida ósea
• Prevenir fracturas con medicamentos que fortalezcan el hueso
• Minimizar el riesgo de caídas que podrían causar fracturas
Existen algunos tratamientos diferentes para la osteoporosis, incluyendo cambios en el estilo de vida y una diversidad de medicamentos.
Los medicamentos se utilizan para fortalecer los huesos cuando:
• Se ha diagnosticado osteoporosis por medio de un estudio de densidad ósea
• Se ha diagnosticado osteopenia (huesos delgados, pero no osteoporosis) por medio de un estudio de densidad ósea, si se ha presentado una fractura de hueso
Los Bifosfonatos:
Son los fármacos principales empleados tanto para prevenir como para tratar la osteoporosis en mujeres posmenopáusicas.
• Los bifosfonatos tomados por vía oral incluyen alendronato (Fosamax), ibandronato (Boniva) y risedronato (Actonel). La mayoría se toma por vía oral, generalmente una vez a la semana o una vez al mes.
• Los bifosfonatos administrado por vía intravenosa se toman con menos frecuencia.
La Calcitonina:
En aerosol nasal o inyección. Es un medicamento que retarda la velocidad de pérdida ósea y alivia el dolor en los huesos. Los principales efectos secundarios de la calcitonina son la irritación nasal de la presentación en aerosol y náuseas de la presentación inyectable.
La calcitonina parece ser menos efectiva que los bifosfonatos.
La Hormonoterapia:
La estrogenoterapia o la hormonoterapia ya casi no se utilizan para prevenir la osteoporosis y no están aprobadas para tratar a una mujer a quien ya se le haya diagnosticado la afección.
Algunas veces, si el estrógeno le ha ayudado a una mujer y ella no puede tomar otras opciones para prevenir o tratar la osteoporosis, el médico puede recomendarle que continúe usando la hormonoterapia. Si usted está pensando en tomar hormonoterapia para prevenir la osteoporosis, discuta los riesgos con su médico.
--HORMONA PARATIROIDEA
La teriparatida (Forteo) está aprobada para el tratamiento de las mujeres posmenopáusicas que tienen osteoporosis severa y se las considera en alto riesgo de sufrir fracturas. El fármaco se administra a través de inyecciones diarias subcutáneas y la misma mujer se las puede aplicar en casa.
El Raloxifeno
El raloxifeno (Evista) se utiliza para la prevención y tratamiento de la osteoporosis. Es similar a un fármaco para el cáncer de mama llamado tamoxifeno. El raloxifeno puede reducir el riesgo de fracturas de la columna en casi el 50%; sin embargo, no parece prevenir otras fracturas, incluyendo las de la cadera. Es posible que tenga efectos protectores contra la cardiopatía y el cáncer de mama, aunque se necesitan aun más estudios para confirmarlo.
El efecto secundario más serio del raloxifeno es un pequeño riesgo de coágulos sanguíneos en las venas de las piernas (trombosis venosa profunda) o en los pulmones (embolia pulmonar).
Hacer Ejercicio, previene y ayuda al tratamiento
El ejercicio regular puede reducir la probabilidad de fracturas óseas en personas con osteoporosis. Algunos de los ejercicios recomendados son:
• Ejercicios de soporte de peso: caminar, trotar, jugar tenis, bailar
• Ejercicios de resistencia: pesas libres, máquinas de pesas, bandas de caucho para estirar
• Ejercicios de equilibrio: tai chi, yoga
• Montar en bicicleta estática
• Utilizar máquinas de remos
Evite cualquier ejercicio que ofrezca riesgo de caída o ejercicios de alto impacto que puedan causar fracturas.
La DIETA, fundamental:
Consuma al menos 1,200 miligramos de calcio al día y de 800 a 1,000 unidades internacionales de vitamina D. Esta vitamina ayuda a absorber el calcio. El médico puede recomendarle un suplemento que le proporcione el calcio y la vitamina D que se necesita.
Siga una dieta que proporcione la cantidad adecuada de calcio, vitamina D y proteína. Aunque esto no detendrá completamente la pérdida ósea, garantizará que habrá disponibilidad de suministro de materiales que el cuerpo utiliza para formar y mantener los huesos.
Los alimentos ricos en calcio incluyen:
• Queso
• Helados
• Hortalizas de hoja verde, como espinacas y col rizada
• Leche baja en grasa
• Salmón
• Sardinas (con los huesos)
• Tofu
• Yogur
Evite hábitos poco saludables:
Deje de fumar, en caso de hacerlo. Igualmente, restrinja el consumo de alcohol. El exceso de alcohol puede causar daño a los huesos, al igual que ponerlo a uno en riesgo de sufrir caídas y fracturas de huesos.
Prevenir las caídas y golpes
Es crucial prevenir las caídas. Evite los medicamentos sedantes y elimine los peligros caseros para reducir el riesgo de fracturas. Asegúrese de que su visión esté bien. Otras formas de prevenir las caídas abarcan:
• Evitar caminar solo en días en que caiga nieve
• Utilizar barras en el baño cuando sea necesario
• Usar zapatos que ajusten bien
¿Cómo se controla la OSTEOPOROSIS?
La respuesta al tratamiento se puede controlar con una serie de mediciones de la densidad mineral ósea cada uno a dos años.
Las mujeres que toman estrógenos deben hacerse mamografías, exámenes pélvicos y citologías vaginales regularmente.
La Cirugía ¿es útil?
No existen cirugías propiamente dichas para tratar la osteoporosis; sin embargo, se puede usar un procedimiento llamado vertebroplastia para tratar algunas fracturas pequeñas en la columna debido a osteoporosis. Este procedimiento también puede ayudar a prevenir las fracturas de las vértebras débiles, al fortalecer los huesos en la columna.
El procedimiento implica la inyección de una goma que se endurece rápidamente en las áreas fracturadas o débiles. Un procedimiento similar, llamado cifoplastia, utiliza globos para ampliar los espacios que necesitan la goma (estos globos se retiran durante el procedimiento).
El Pronóstico
Los medicamentos para tratar la osteoporosis pueden ayudar a prevenir fracturas, pero el aplastamiento vertebral que ya se ha presentado no se puede neutralizar.
Algunas personas con osteoporosis llegan a incapacitarse gravemente como resultado de los huesos debilitados. Las fracturas de cadera dejan alrededor de la mitad de los pacientes imposibilitados para caminar en forma independiente. Ésta es una de las razones principales por la que las personas son internadas en hogares para ancianos.
Aunque la osteoporosis es debilitante, no afecta la expectativa de vida.
Las posibles complicaciones
• Aplastamiento vertebral
• Invalidez causada por huesos debilitados severamente
• Fracturas de cadera y de muñeca
• Pérdida de la capacidad para caminar debido a fracturas de cadera
EL CALCIO Y LA OSTEOPOROSIS
Conforme Envejecemos se genera una disminución de la ingestión de calcio y vitamina D, una disminución de la exposición a la luz solar, de la producción cutánea de vitamina D3, de la absorción intestinal de calcio y de la capacidad para adaptarse a las variaciones en la ingestión de ambos nutrientes. Como consecuencia de ello se produce un hiperparatiroidismo secundario, que contribuye a la pérdida de la masa ósea y a una mayor predisposición a fracturas.
En la mayor parte de los casos, este proceso es lento y gradual. La pérdida de tejido óseo, se instaura a una edad entre 30 y 40 años. La reducción de los niveles circulantes de estrógenos en el climaterio, el hábito de fumar, el sedentarismo y las alteraciones en la biodisponibilidad del calcio y la vitamina D3 son factores individuales directamente asociados con la pérdida de masa ósea.
La función del calcio en la prevención y tratamiento de la osteoporosis ha sido debatida desde hace treinta años. La ingestión de éste a cualquier edad, tiene un efecto beneficioso sobre la densidad mineral ósea (DMO). La elevación de su ingesta de 800 a 1 200 mg/d en mujeres jóvenes aumenta la DMO en el 6 %. En mujeres posmenopáusicas, estudios de metaanálisis muestran que la suplementación con calcio (media de 1 200 mg/d) disminuye la pérdida ósea en el 0,8 % por año y potencia el efecto positivo de los estrógenos sobre la DMO
Hoy en día sabemos que al menos suplementando la alimentación con calcio enlentece, pero no elimina, la pérdida posmenopáusica de masa ósea y ésta sólo tiene un efecto sobre la DMO, cuando su suministro previo ha sido un factor limitante del balance óseo del organismo.
La ingestión de calcio, aunque determinante, es sólo uno de los muchos factores de riesgo involucrados en las causas de la osteoporosis y que incluyen: determinación genética, historia familiar, sexo y nivel hormonal, bajo índice de masa corporal, menopausia precoz, ingestión de vitamina D o exposición a la luz solar, consumo de alcohol y contenido de calcio del agua potable, estilo de vida y sedentarismo o práctica de ejercicio físico.
La osteoporosis como enfermedad sistémica caracterizada por la pérdida de la masa ósea, incrementa la probabilidad de fracturas óseas, por lo que el tratamiento está generalmente orientado hacia la estimulación de la osteogénesis y la inhibición de la reabsorción de la masa ósea.
Hoy en día se recomienda:
o una modificación del estilo de vida que comprenda,
o junto a la elevación del consumo de alimentos ricos en calcio,
o la restricción del consumo de sal, proteínas de origen animal, alcohol y cafeína,
o el aumento de la actividad física y
o la exposición a la luz solar,
o el mantenimiento de un peso corporal adecuado y
o un manejo terapéutico eficaz y científicamente fundamentado de los cambios hormonales en hombres y mujeres después de los cuarenta años.
Los factores de riesgo, conocidos también como factores decalcificantes, que existen y que se deben tener en cuenta porque no permiten la correcta asimilación o utilización del calcio en el organismo son:
• El consumo de alcohol,
• El consumo exagerado de proteínas,
• Los suplementos de Zinc,
• El ácido oxálico / ácido fítico,
• Consumo exagerado de fibras,
• Ingerir sal en exceso,
• La cafeína,
• El consumo de tabaco y
• El sedentarismo.
IMPORTANCIA DE LA VITAMINA D Y DEL SOL
La vitamina D o calciferol es una vitamina liposoluble, que se relaciona directamente con el metabolismo del calcio y su fijación a través de los rayos del sol. De allí que esta relación sea de suma importancia, porque a partir de dicha vitamina se puede mantener la salud de los huesos.
La vitamina D es una vitamina soluble en grasa que interactúa con el calcio, mineral esencial para mantener todos los huesos fuertes y sanos. Este proceso a su vez se relaciona con los rayos del sol, ya que estos participan también en la síntesis de vitamina D.
Por todos estos motivos existe una relación directa entre la vitamina D, el metabolismo del calcio y el sol.
• La vitamina D se puede obtener a partir de la dieta o a partir de su síntesis en la piel.
• En este último caso la vitamina D se forma en la piel a partir de 7-dehidrocolesterol.
• Después ésta se transforma en Vitamina D3, gracias a los rayos del sol.
• Una vez activada, dicha vitamina es transportada por sangre hasta el hígado, donde la vitamina D3 es metabolizada y transformada en 25-OH-colecalciferol.
• Esta forma parcialmente activa circula por el plasma con una vida media de 15 días.
• Después en el riñón la 25-OH-colecalciferol es hidrolizada convirtiéndose en 25-(OH)2-colecalciferol. Esta es la forma más activa de la vitamina D y la responsable de fijación de calcio en los huesos.
• A partir de este mecanismo de acción, se puede inferir la relación directa que comienza con los rayos del sol y termina con la fijación del calcio, gracias a la acción de la vitamina D.
Tener presente que no es necesario una gran exposición al sol, con sólo un breve momento todo el proceso anteriormente descrito, comienza a desencadenarse, ayudando a la salud ósea.