Los alimentos funcionales, cuyo termino comenzó a utilizarse hace 30 años en Japón, son aquellos productos alimenticios que gracias a sus componentes que contienen, proveen beneficios a la salud más allá de la nutrición básica, es decir, producen un impacto beneficioso, clínicamente probado sobre la enfermedad. Los llamados Food for Specified Health en inglés.
Entre sus principales características encontramos que cuentan con cualidades nutritivas y benéficas para diversas funciones del organismo, mejoran el estado de salud, previenen o disminuyen el riesgo de contraer enfermedades y su consumo no posee efectos nocivos. El alimento funcional debe incorporarse en la dieta en forma natural y continua y se debe complementar con una dieta balanceada y actividad física.