Enciclopedia y Guía Familiar de Alimentación, Nutrición y Dietética

Nutrición y Vida

Primer Trimestre

Cambios Físicos

Durante el primer trimestre, la mujer centra su atención sobre todo en los cambios físicos. A la ausencia de menstruación, se suelen añadir algunas molestias en la pelvis y un aumento de las secreciones vaginales.
La mujer se siente más cansada y tiene más sueño de lo normal, ya que su cuerpo está trabajando muy duro para formar la placenta y para el desarrollo del embrión. Es posible que también sufra mareos y vómitos al levantarse por las mañanas.
Esto es debido a los cambios metabólicos y hormonales que está experimentando, especialmente a la concentración de la hormona gonadotropina coriónica humana o HCG, encargada de segregar estrógenos y progesterona al inicio del embarazo. Esta hormona es la que detectan los análisis de sangre y orina para saber si la mujer está o no embarazada.
También es común que la futura madre sienta necesidad de orinar con más frecuencia porque el útero comienza a presionar sobre la vejiga.
Aumenta el volúmen de los pechos y están más sensibles debido a la acción de los estrógenos y de la progesterona. Estos cambios se producen como preparación a la lactancia.
La aréola, el área pigmentada que rodea al pezón, adquiere una coloración más oscura y por debajo de la piel aparece una red de líneas azuladas que suministra sangre a los pechos.
Es también en este periodo cuando aumenta la producción de sangre de la madre (hematopoyesis) que tiene como función principal favorecer el intercambio de nutrientes con el sistema sanguíneo del feto.
Esta mayor producción de sangre, en torno a un litro o litro y medio más de lo normal, da a la mujer ese aspecto saludable y resplandeciente que se dice que adquieren las embarazadas.
En este periodo se suelen aumentar entre 1 y 2 kilos de peso si no ha habido problemas con las náuseas. Este aumento de peso no corresponde en su totalidad al feto, sino también a la placenta, al líquido amniótico, al útero, a los pechos y al aumento del volumen de la sangre.

Cambios Psicológicos

Durante el primer trimestre del embarazo es frecuente que la mujer experimente también bruscos cambios de humor. Esto se debe probablemente a los cambios hormonales necesarios para que el cuerpo pueda mantener el embarazo.
Algunas mujeres experimentan un sentimiento contradictorio respecto a la maternidad, incluso cuando el embarazo ha sido planeado, y se plantean si están preparadas para ser madres. Los estados de inseguridad y ansiedad se alternan con estados de euforia.
Estas inquietudes van desapareciendo a medida que avanzan los meses y la mujer se adapta a su nuevo estado.

Segundo Trimestre

Cambios físicos

Los cambios físicos son ya evidentes para todos. El talle de la mujer desaparece porque aumenta el tamaño del abdomen y se hace necesario empezar a aumentar la talla de la ropa.
Puede que su postura también cambie por una alteración en su centro de gravedad, ya que soporta más peso en la parte delantera del cuerpo.
La mujer comienza a sentir a su bebé, al principio en forma de pequeñas burbujas y, después, incluso de patadas. Además, se encuentra mucho más activa y fuerte, sobre todo porque han desaparecido las náuseas, los mareos y la sensación de cansancio. Es posible que surjan algunas molestias como catarros, ardores de estómago, digestiones más pesadas, estreñimiento o congestión nasal. No son preocupantes, aunque se debe consultar con el médico y, en ningún caso, automedicarse.
Puede aparecer la línea nigra, una línea oscura que va desde el ombligo hasta el vello púbico y que desaparece después del parto. Esta línea marca la separación de los músculos abdominales para acomodar el aumento del tamaño del útero.
Las manchas en la cara llamadas también cloasma o máscara del embarazo se deben a una mayor pigmentación de la piel debida a la acción de las hormonas del embarazo. Suelen aparecer especialmente en el puente de la nariz, las mejillas y el cuello, y se oscurecen con la exposición al sol, por lo que se recomienda el uso de una crema de protección solar. Se desvanecen normalmente tres meses después del parto.
Durante este segundo trimestre la mujer por lo general aumenta unos 4 kilos de peso, de los cuales sólo uno corresponde al feto. El resto se reparte entre la placenta, el líquido amniótico, el útero, los pechos, el aumento del volumen de la sangre y la grasa materna.

Cambios psicológicos

Durante este periodo la mujer se sentirá más serena y positiva porque los niveles hormonales tienden a estabilizarse. La mujer se siente bien, aunque se pregunta si volverá a recuperar su figura. El tiempo parece pasar muy deprisa y sueña con su hijo por las noches.
Algunas mujeres experimentan un aumento de la libido debido a los mayores niveles hormonales y al hecho de que el cuerpo se encuentre más sensible al tacto. Aunque también puede ocurrir que sientan un rechazo hacia las relaciones sexuales. Esta situación suele ser pasajera y desaparece tras el parto.

Tercer trimestre

Cambios Físicos

El tamaño del abdomen aumenta con rapidez, por lo que pueden aparecer estrías. La mujer vuelve a sentir cansancio, acompañado de dolores de espalda provocados por el desplazamiento parcial de la columna.
Dormir puede también convertirse en un problema porque casi todas las posturas resultan incómodas. Se produce un aumento de la transpiración.
Algunas mujeres pueden experimentar las contracciones de Braxton-Hicks, también llamadas falsos dolores de parto. No indican el inicio del parto, sino que sirven para preparar el útero para el mismo.
Es frecuente también la sensación de falta de oxígeno ocasionada por la presión del feto sobre el diafragma de la mujer que disminuye la capacidad pulmonar. Para aliviar estas molestias, lo mejor es realizar ejercicios de respiración y relajación. En cuanto el feto se encaje en la pelvis la mujer respirará mejor.
En esta última etapa de la gestación, lo normal es engordar entre 3 y 5 kilos que se reparten entre el futuro bebé, la placenta y el líquido amniótico, los pechos, el útero, el aumento de producción de sangre y la grasa materna.

Cambios Psicológicos

La madre puede sentir ansiedad por la inminencia del parto y por saber si su hijo nacerá bien. Una información adecuada a través de libros especializados y las clases de preparación al parto ayudarán a disipar los temores de los futuros padres.

Aparece el instinto de nido, normalmente en el momento inmediatamente anterior al parto, que se manifiesta en una necesidad urgente de limpiar o de realizar obras o cambios importantes en la casa. Parece que está relacionado con la necesidad de preparar el nido para el recién nacido (como ocurre en otras especies animales). Si le surge este instinto, trate de no excederse y conserve sus fuerzas para el parto.
Este trimestre se suele hacer más pesado ya que parece que el tiempo se hubiera detenido. Algunas mujeres suelen experimentar un descenso de la libido porque se encuentran cansadas y pesadas.

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