Es la muerte del niño en el útero después de la semana 28ª del embarazo. Puede producirse por:
Tras confirmarse la muerte intrauterina, el objetivo es realizar un parto tan pronto como se considere seguro.
Si la madre no inicia las contracciones espontáneamente, se producirán de modo artificial, y se tomarán medidas para evitar la infección.
Las probabilidades de que una mujer que ha tenido una muerte intrauterina vuelva a sufrir otra, dependen de la causa: el GINECÓLOGO discutirá en detalle las posibilidades con ella.
Cuando la madre ya no percibe ningún movimiento, el médico supondrá que se ha producido una muerte intrauterina.
Cuando el médico no puede oir latido cardiaco, se realizarán pruebas especiales.
Si estas pruebas demuestran que hay ausencia de latidos, se confirmará la muerte intrauterina.