
Alrededor de los 7 meses, el niño ya reconoce emociones primarias en las figuras cercanas que le cuidan, por lo tanto si la madre o el padre se pone muy tenso a la hora de dar alimentos, el bebé podrá manejar bastante la situación, poniéndose también muy tenso.
Para el cambio de lactancia a alimentación de transición, siguiendo las recomendaciones de la tabla anteriormente mencionada, el único problema que se presenta es el de la autoridad y firmeza en la decisión del cambio alimenticio, pues, quienes saben lo que necesita para continuar creciendo son los padres. Es absolutamente contraproducente mantener a un bebé con lactancia materna exclusivamente, después del primer año. El bebé se verá en un riesgo severo de desnutrición.
El ritmo de alimentación de un niño de 1 año debe obedecer a su necesidad nutricional, a su actividad física y eliminación. Por tanto, hay que darle de comer hasta que tenga hambre, porque aun cuando sea algo que normalmente rechaza, con hambre lo aceptará. En principio, introducir un alimento nuevo se tarda unos 2 o 3 días y luego se establece un patrón de horarios normal en los que requiere alimentación. Se debe insistir aunque el niño llore porque no quiere comer.