Es un trastorno funcional de origen motor, predomina en mujeres a partir de la segunda y tercera década de vida.
Sus manifestaciones suelen ser dolores abdominales, diarrea alternada con estreñimiento y meteorismo.
Tiene intima vinculación con la práctica de dietas inapropiadas o mala alimentación.
Su diagnóstico se lleva a cabo mediante un estudio completo del paciente.
Su tratamiento suele basarse en consejo psicológico y en respetar un régimen alimentario.
Esto implica una educación alimentaria por parte del paciente, masticar correctamente y sin tragar aire al comer, evitar la ansiedad en los momentos de la comida y hacer un régimen de moderación de estímulos intestinales una vez transcurrida la diarrea.