La inflamación intestinal aparece como consecuencia final de muchos procesos infecciosos, cáncer, enfermedades autoinmunes, intoxicaciones y otras.
Para su detección se debe hacer un chequeo completo que permita descartar la presencia de otras enfermedades y definirla como inflamación intestinal.
Desde el punto de vista nutricional implica la adopción de un régimen de moderación de estímulos intestinales con el fin de cuidar y no agravar el funcionamiento y trabajo del intestino.