La oxidación de las grasas es la forma de deterioro de los alimentos más importante después de las alteraciones producidas por microorganismos. Los antioxidantes evitan que los alimentos se oxiden y se pongan rancios, pero a costa de destruirse ellos mismos, por lo que su utilización retrasa la oxidación de los alimentos pero no la evita de una forma definitiva.
Las vitaminas C y E y ciertas plantas como el romero son antioxidantes naturales, aunque la industria alimentaria suele emplear otros sintéticos de más bajo coste. Muchos alimentos son emulsiones de dos fases, una acuosa y otra grasa. Para que el agua y la grasa se mezclen y la emulsión se mantenga estable se utilizan los emulsionantes.
Los potenciadores de sabor no aportan un sabor propio sino que potencian el de los otros componentes presentes. Además influyen en la sensación de "cuerpo" en el paladar y en la de viscosidad, aumentando ambas. Por eso son muy utilizados en sopas y salsas. El almidón abunda en los alimentos amiláceos (cereales, patatas) de los que puede extraerse.