Digestión y metabolismo

Digestión y metabolismo

Durante años se creyó que los procesos que implicaban la digestión y el metabolislo, eran fácilmente identificables en el laboratorio.

Y efectivamente la parte teórica avanzó mucho en el conocimiento de la degradación de los alimentos dentro del complejo proceso digestivo, basándose en algunos de los parámetros más accesibles por la ciencia médica.

Aunque con ello se avanzó poco en desentrañar todo lo que ocurre durante ese trascendental proceso que nos permite aprovechar lo que necesita nuestro organismo y desechar lo que no es útil e inclusive perjudicial.

La década de los 60 del siglo XX, se caracterizó por estudios centrados en el metabolismo del cuerpo humano. Algo que después de muchas pruebas se vio como enormemente complejo.

El ciclo de Krebs, estudiado y conocido por los médicos y dietistas-nutricionistas, es una base teórica de cómo debe funcionar nuestro sistema de destrucción-aprovechamiento-deshecho.

Influyen en éste largo proceso muchas circunstancias que lo hacen cada vez más complejo pero también más interesante.

Al final como en la medicina, no hay enfermedades, hay enfermos, en dietética, no hay dietas hay personas que necesitan hacer “su “ dieta. Para darnos una idea de la magnitud del problema, enumeramos aquí los factores que se “juntan” en el proceso de la alimentación, o al menos una parte de ellos:

Factores del proceso de alimentación

  • Antes del momento de comenzar a comer, se producen ya movimientos en el aparato digestivo conducentes a secretar sustancias que por un lado vayan a colaborar en los procesos y por otro, provoquen un “feedback”, esto es que induzcan a otros mecanismos a ponerse en marcha.
  • Cuando aparecen los primeros alimentos a nuestra vista se ponen en marcha mecanismos ligados a nuestros sentidos: vista y olfato, a veces éstos son tan importantes como lo que sucede a continuación.
  • La introducción de un alimento en nuestra boca, inicia el proceso digestivo puramente dicho. Actúan lo primero las “papilas gustativas” situadas en la lengua y que nos dan la información al cerebro de lo dulce y de lo amargo. Nuestra lengua posee 5-6 papilas para lo dulce y 10-12 para lo amargo. (también hay para lo ácido y lo salado) La razón de ésta diferencia debe venir de nuestros antepasados y serviría para detectar, por ejemplo,aquellas sustancias que contenían veneno, por lo que hay más papilas o “botones” para detectar lo malo, lo amargo, que lo bueno, lo dulce.
  • Estas papilas juegan un papel muy rápido de información al cerebro, sobre placer (lo dulce) o sobre advertencia o cuidado (lo amargo). Ambas informaciones llegan al cerebro en milisegundos y éste responde igual de rápido aceptando o rechazando el alimento. Es lo que ocurre con los niños ¿Por qué creen que al niño le gusta lo dulce? Porque desde recién nacido, que prueba algo dulce, la sensación es de satisfacción cerebral, el niño encuentra placer o disgusto si es desagradable o amargo.
  • El siguiente proceso, el de masticación, es más complejo y sencillo a la vez. Masticar rápido o despacio, marca un carácter y muchos dicen que también el proceso metabólico (los que comen rápido-tendencia a ganar peso, los que lo hacen lento-no tienen ese (problema). En general ésta fase es esencial para que los alimentos sobre todo las carnes se trituren lo mejor posible y caigan al torrente digestivo muy troceados, lo que ayudará a la digestión.
  • Algo que no se conoce mucho es que el aparato digestivo, está preparado para lo que está es decir, si sólo comiéramos cosas líquidas o muy sencillas de tragar, nuestra cara se transformaría, al desaparecer (en siglos) nuestros maxilares y nuestros dientes. SOLO podríamos alimentarnos de cosas líquidas o muy ligeras.
  • Pero además el tubo digestivo, está preparado para recibir también, alimentos en trozos, de forma que si fueran SOLO verduras (el caso de los vegetarianos tardíos) al no haber trozos que conformen el bolo alimenticio y su progresión por el tubo digestivo, los alimentos se adherirían a la pared sin más, provocando que se pudrieran y quedarán formando unos a modos de “dedo de guante” invertidos, donde se depositaría el alimento podrido causando infección y posiblemente muerte por “diverticulitis”.