Fiebre: qué es, riesgos y recomendaciones

Fiebre

¿Qué es la fiebre?

La fiebre es el aumento de la temperatura corporal. No es por tanto una enfermedad, sino un síntoma que nos avisa de que algo no va bien en nuestro organismo.

La temperatura normal del cuerpo está entre los 36 y los 36’9º centígrados. No es preciso preocuparse a menos que la temperatura supere los 37º en una persona adulta, o en un niño. De hecho, la fiebre suele ser provechosa para el organismo, ya que es un mecanismo de defensa que se activa para destruir microbios perjudiciales.

Una parte del cerebro llamada hipotálamo regula la temperatura corporal controlando la pérdida de calor en especial de la piel. Cuando microbios destructivos o células tumorales invaden el organismo, las células del sistema inmunológico que se aprestan a combatirlos liberan proteínas para indicarle al hipotálamo que debe elevar la temperatura.

Riesgos de la fiebre

No obstante, hay situaciones en las cuales la fiebre puede ocasionar problemas.

Riesgos en los problemas cardiacos

Un fiebre moderadamente alta puede representar un riesgo para las personas que tienen problemas cardiacos, pues se acelera el latido cardíaco y el corazón debe trabajar mas, lo que puede conducir a irregularidad del ritmo cardiaco, dolores en el pecho o, incluso, ataque cardiaco.

Riesgos durante el embarazo

La fiebre demasiado alta durante el primer trimestre de embarazo puede provocar defectos de nacimiento en el feto. La fiebre que pasa de 38º, especialmente durante períodos prolongados, puede producir deshidratación y lesión cerebral. Además, la fiebre produce malestar.

En realidad se trata de un proceso de homeostasis, en el que intervienen diversos órganos y aparatos, comandados por el Hipotálamo, zona del cerebro que se encarga al final de regular y controlar muchos aspectos “ambientales” del organismo, entre ellos la fiebre.

Recomendaciones y consejos frente a la fiebre

Mientras tenga fiebre, descanse mucho.

Evite los cambios bruscos de temperatura.

Consuma grandes cantidades de líquidos para evitar la deshidratación y eliminar toxinas.

Tome muchos jugos y agua destilada, pero evite los alimentos sólidos.

Mientras tenga fiebre, no tome suplementos que contengan hierro o cinc.

Cuando hay infección, el organismo trata de “ocultar” el hierro en los tejidos en un esfuerzo por impedir que el organismo infeccioso lo aproveche para nutrirse. Por tanto, tomar suplementos que contienen hierro le impone un esfuerzo adicional al organismo, que esta dedicado a combatir la infección.

Cuando hay fiebre, el cinc no se absorbe correctamente.

Mientras la fiebre no suba mucho (por encima de 37º), deje que evolucione normalmente. La fiebre ayuda a combatir las infecciones y a eliminar las toxinas.

Cuando la temperatura supere los 38º, tome medidas para reducir la fiebre y consulte con el médico. Podría ser señal de que la infección se está agravando.

Para enfriar el cuerpo, dese baños de agua fría con esponja. No utilice alcohol para friccionar, pues genera emanaciones malsanas.

Busque ayuda médica de inmediato si su fiebre se relaciona con cualquiera de las siguientes condiciones:

  • Micción frecuente, sensación de ardor al orinar, o sangre en la orina.
  • Dolor concentrado en un área del abdomen.
  • Escalofrío, o alternancia de sudor y escalofrío.
  • Dolor de cabeza severo y vómito.
  • Diarrea acuosa y abundante durante más de veinticuatro horas.
  • Inflamación de las glándulas o erupción.

Nunca le dé aspirina ácido acetilsalicílico a un niño que esté con fiebre, por si padece el Síndrome de Reye.