Hidratos de carbono lentos y rápidos en la salud

Hidratos lentos y rápidos

Los hidratos de carbono o glúcidos son, junto a las grasas, la auténtica “gasolina” para nuestro organismo. Hay dos tipos fundamentales: hidratos de carbono lentos e hidratos de carbono rápidos.

Transformados por la acción de enzimas digestivos, se almacenan en nuestro músculos y en nuestro hígado como glucógeno, y se utilizan desde el momento que hacemos un esfuerzo, por mínimo que sea.

Cuando dormimos, el organismo sigue trabajando y por tanto gastando. Por eso a veces hay personas que nada más incorporarse de la cama por la mañana, se marean: están en hipoglucemia, es decir, le faltan azúcares (si no se debe a una bajada de tensión arterial).

Tipos de hidratos de carbono

Como comentábamos hay dos tipos de hidratos: hidratos de carbono rápidos (o simples) e hidratos de carbono lentos (o complejos).

Hidratos de carbono rápidos (o simples)

Los hidratos de carbono simples  más conocidos son los azúcares de la fruta (fructosa o glucosa); los compuestos por dos moléculas, como la lactosa y la sacarosa o azúcar puro.

Son los llamados azúcares rápidos (o de acción rápida o inmediata) porque hacen un efecto casi instantáneo en el organismo.

Hidratos de carbono complejos (o lentos)

Entre las fuentes de hidratos de carbono complejos destacan los cereales, el pan, las féculas y las legumbres, que contienen almidón y que por tanto han de cocerse para que se puedan asimilar bien por el aparato digestivo.

Son los llamados azúcares lentos (o de acción lenta).

La ingesta o consumo de los azúcares lentos permite una disminución de las necesidades calóricas provenientes de las grasas y de los azúcares rápidos. Estos dos últimos son los causantes de los depósitos grasos que nos hacen engordar.

Por tanto, utilizando convenientemente los azúcares lentos y combinándolos con proteínas eficaces, podremos recurrir poco a los alimentos grasos.

En general los hidratos lentos tienen más alta capacidad nutricional que los rápidos y deben emplearse con más frecuencia que éstos.  Sobre todo en personas con algún tipo de enfermedad o problema de salud

La hipoglucemia en el embarazo afecta al bebé

Sí, la hipoglucemia durante en embarazo puede afectar al feto. Éste se aprovecha casi directamente de los depósitos de la madre y si ésta no tuviera la capacidad durante el embarazo (no en condiciones normales) de almacenar azúcares, sufriría constantes desmayos.

Hidratos lentos durante en embarazo

Por tanto, durante el embarazo hay que tomar una alimentación balanceada en glúcidos o hidratos o azúcares y no hacer ayunos prolongados. Y sobre todo en la última parte del embarazo donde los consumos, en general son mayores.

Una deficiencia en azúcares (como en grasa) en el feto conducirá a problemas de desarrollo.

El equilibrio de glúcidos en las embarazadas es conveniente conseguirlo en una proporción mucho más alta de hidratos lentos que de rápidos por todas las ventajas de aquellos que hemos señalado en este post.